Dios y Nosotros

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Dios es un nombre universal que se presta para muchos significados distintos, algunos de ellos completamente contradictorios.

Dependiendo de la cultura, de la región o país  del planeta donde se hable de él, dependiendo de la época, y dependiendo de muchos otros factores -incluso personales.

Por lo tanto Dios es un concepto difícil de comprender verdaderamente cuando se escucha  esta palabra -sagrada para todos-   puede estar significando cosas completamente distintas para quien le menciona y para quien le escucha.

Y en la Academia Hermética pensamos que la mayoría de los problemas o diferencias que se ha creado con ese concepto sagrado de Dios es un error  que las diversas religiones y movimientos filosóficos han producido a través de los siglos.

Porque de este error comienzan todas las diferencias y contradicciones frente al concepto de Dios

Se trata de haber  considerado a Dios un ser completamente distinto y separado -lejano- a  los seres humanos.

Y habernos hecho  creer que El necesita de favores o tributos nuestros  para entregarnos su Amor.

En la Academia hermética sostenemos el principio de la UNIDAD EN TODO. Y esto involucra a Dios y a todos los seres.

Y un poderoso lazo  de AMOR uniendo a todos en la creación.

Lo que yo hago afecta a los demás porque aquel OTRO Y YO SOMOS UNO.

Y -asimismo- DIOS Y  YO SOMOS UNO TAMBIEN.

Y  yo no pudo alcanzar mi máxima evolución espiritual si hay alguien que todavía permanezca en ignorancia y sufrimiento.

Me debo esforzar porque mis semejantes se liberen también de la ignorancia y el sufrimiento a lo mejor de mi habilidad pero SIN IMPONER O FORZAR esta ayuda sobre ellos.

Respetando plenamente y en todo momento su libertad y albedrío.

Yo SOY UNO con el gran SER que me creó y me puso  aquí y que también formó las galaxias y los universos y las leyes que rigen en ellos.

Las leyes universales  como las leyes naturales no son dogmáticas ni sectarias; sino simplemente son  las leyes de la creación -que me debo esforzar por entender- y que han sido denominadas desde tiempos inmemoriales, como leyes universales, leyes cósmicas, leyes divinas, o leyes “herméticas” (1).

Este SER SUPREMO al cual también llamamos “Creador”  tiene fundamentalmente  la capacidad de CREAR. Y si YO SOY UNO CON EL. Hecho (a) “SU  imagen y semejanza” entonces no puedo ser una criatura miserable y sufriente sino también un (a)  “creador” (a)   menor – o en menor escala-  de mi propio mundo personal.

De esta forma, recupero  mis capacidades adormecidas por la ignorancia y por las distorsiones de mi propia mente, y habiendo  recuperado mi condición REAL, me despierto cada mañana y conscientemente creo mi día y mi vida de la forma que yo deseo que ocurra.

Pero sin apartarme  de  las leyes de la creación, las leyes universales o cósmica, para no transformarme equivocadamente  en un “creador de caos“.

Porque soy consciente de estas  enormes capacidades creativas heredadas  por  mí en el instante de mi nacimiento.

Y por mi condición de ser  un (a)  creador(a) en miniatura.

A plena “imagen y semejanza” del Creador Supremo. Y  SIEMPRE UNO CON EL.

Algunas veces debido a que mi mente creadora está ocupada examinando las cosas que necesito realizar me toma un tiempo asentarme y llegar al punto donde realmente e intencionadamente estoy creando mi día y mi vida.

Y  cuando “creo mi día”  y de la nada comienzan a ocurrir cosas pequeñas que son evidentemente el proceso o resultado de mi propia creación personal.

Y  mientras  más hago esto más construyo -simultáneamente dentro de mi- una red neuronal en mi cerebro que facilita este proceso.

Y esto me da la motivación y el poder para hacerlo nuevamente así al día siguiente y cada día.

NOTAS

(1) En este sitio web hay varias  páginas que describen con detalles estas leyes universales, leyes cósmicas, leyes divinas, o leyes “herméticas”.  Y hay un curso completamente dedicado al estudio y  armonización de nuestra vida con estas leyes. Aquellos que egresan de este cuso se denominan “ilustrados” en la Academia Hermética.

Han tomado los dos últimos nombres -“divinas o herméticas”- porque fueron por primera vez enseñadas milenios atrás, en un época de la cual no hay recuerdo, en plena y total pureza -antes de Lao tse, antes de Confucio, antes de Moisés, antes de Piágoras, antes de Jesús- por un sabio llamado Hermes.

Al cual miles de años después los griegos elevaron a la categoría de “dios”
Fue tanta su sabiduría y el amor por sus semejantes que -griegos y romanos pensaron- no podía ser humano. Solo podía haber sido un dios.